La lavanda es una planta perenne y aromática que requiere sol pleno (6-8 horas), riego moderado (solo cuando la tierra esté seca) y suelo bien drenado, preferiblemente alcalino. Necesita poda anual para evitar la leñosidad y mantener su forma, siendo resistente a la sequía pero sensible al encharcamiento.
Cuidados Fundamentales:
- Luz: Requiere exposición directa al sol para florecer abundantemente.
- Riego: Moderado. Dejar secar el sustrato completamente entre riegos. El exceso de agua pudre las raíces.
- Suelo/Sustrato: Ligero, arenoso y con excelente drenaje. Evitar suelos arcillosos que retengan humedad.
- Fertilización: Baja. Se puede abonar ligeramente en primavera con fertilizante bajo en nitrógeno.
- Poda de Primavera/Verano: Recortar las espigas florales secas para estimular nuevas floraciones.
- Poda de Otoño/Invierno: Poda más drástica para dar forma, evitando cortar la parte leñosa antigua (no cortes hasta el tallo seco sin hojas).
- Trasplante: Si está en maceta, necesita espacio; trasplantar cuando las raíces sobresalgan.
- Amarilleamiento/Muerte: Generalmente causado por exceso de agua o mal drenaje.
- Hongos: Asegurar una buena ventilación entre plantas para evitar moho por humedad.